3ra Clase de Verano 2012

El próximo Domingo 29 a las 10hs realizaremos la segunda clase de verano y picnic! (llevar comida y bebida)

Cinturones VII en adelante llevar baston corto.

Traer aprendidos los nombres de las primeras 15 tecnicas de Chin Na.

El lugar de reunion es olleros y el lago en palermo. (seguir caminando por olleros derecho hasta llegar al lago)

Saludos!

Clases de Verano 2012

El proximo sabado 21 a las 10hs realizaremos la segunda clase de verano y picnic! (llevar comida y bebida)

Cinturones VII en adelante llevar baston corto.

Traer aprendidos los nombres de las primeras 15 tecnicas de Chin Na.

El lugar de reunion es olleros y el lago en palermo. (seguir caminando por olleros derecho hasta llegar al lago)

 

Saludos!

Clases de Verano

La primer clase de Verano se realizará el miercoles 11 de Enero a las 18:30hs en el Parque Lezama.

Horario: 18:30hs a 20hs

 

Diego

 

Clase de Taiji

El proximo Lunes 31 se realizará una clase de Taiji en Santa Catalina de 19 a 20hs.

Torneo Dragón Rojo

El proximo Domingo 18 de Septiembre se realizará el torneo Dragon Rojo.

Dirección: Quirno 947 – Club Flores

hora de inicio 11hs.

 

Nos encontramos en la puerta del lugar a las 10hs.

 

Festejo Día del Niño

El día 3 de setiembre se realiza en Santa Catalina la fiesta del día del niño, donde estaremos dando una mano con todo el equipo en la organización de juegos y actividades para 1000 chicos del barrio.

Se está haciendo una campaña de juguetes para que ese día todos ellos tengan su regalo y hagan lo que más les gusta jugar e imaginar. Abrimos la propuesta de colaborar con un chiche nuevo o usado.

¿Dónde? Colegio Santa Catalina Piedras 1527 (Portería)

¿Cuándo? Podes pasar a dejarlos desde mañana mismo y hasta el día del evento.

Dia del niño Santa Catalina

“Yo dormía y soñé que la vida era alegría. Me desperté y vi que la vida era servicio. Serví y comprendí que el servicio era alegría.” (Rabindranath Tagore)

Cuidado

CUIDADO

El sacerdote anunció que el domingo siguiente iría a la iglesia el mismísimo Jesucristo en persona y, lógicamente, la gente acudió en tropel a verlo.

Todo el mundo esperaba que predicara, pero él, al ser presentado, se limitó a sonreír y dijo: «Hola».

Todos, y en especial el sacerdote, le ofrecieron su casa para que pasara aquella noche, pero él rehusó cortesmente todas las invitaciones y dijo que pasaría la noche en la iglesia.

Todos pensaron que era apropiado.

A la mañana siguiente, a primera hora, salió de allí antes de que abrieran las puertas del templo. Y cuando llegaron el sacerdote y el pueblo, descubrieron horrorizados que su iglesia había sido profanada: las paredes estaban llenas de «pintadas» con la palabra «¡Cuidado!». No había sido respetado ni un solo lugar de la iglesia: puertas y ventanas, columnas y púlpito, el altar y hasta la Biblia que descansaba sobre el atril.

En todas partes «¡Cuidado!», pintado con letras grandes o con letras pequeñas, con pincel o aerosol, y en todos los colores imaginables.

Dondequiera que uno mirara, podía ver la misma palabra: «¡Cuidado!».

Ofensivo. Irritante. Desconcertante. Fascinante. Aterrador. ¿De qué se suponía que había que tener cuidado? No decía. Tan sólo decía «¡Cuidado!».

El primer impulso de la gente fue borrar todo rastro de aquella profanación, de aquel sacrilegio. Y si no lo hicieron, fue únicamente por la posibilidad de que aquéllo hubiera sido obra del propio Jesús.

Y aquella misteriosa palabra, «¡Cuidado!», comenzó, a partir de entonces, a surtir efecto en los feligreses cada vez que acudían a la iglesia. Comenzaron a tener cuidado con las Escrituras, y consiguieron servirse de ellas sin caer en el fanatismo. Comenzaron a tener cuidado con los sacramentos, y lograron santificarse sin incurrir en la superstición. El sacerdote comenzó a tener cuidado con su poder sobre los fieles, y aprendió a ayudarles sin necesidad de controlarlos. Y todo el mundo empezó a tener cuidado con esa forma de religión que convierte a los incautos en santurrones.

Comenzaron a tener cuidado con la legislación eclesiástica, y aprendieron a observar la ley sin dejar de ser compasivos con los débiles. Comenzaron a tener cuidado con la oración, y ésta dejó de ser un impedimento para adquirir confianza en sí mismos.

Comenzaron, incluso, a tener cuidado con sus ideas sobre Dios, y aprendieron a reconocer su presencia fuera de los estrechos límites de la Iglesia. Actualmente, la palabra en cuestión, que entonces fue motivo de escándalo, aparece inscripta en la parte superior de la entrada de la iglesia, y si pasas por allí de noche, puedes leerla en un enorme cartel de luces multicolores.

 

 

… de que hablan cuando hablan de «Temor de Dios»?

…Es conmovedora la oración: «Comenzaron a tener cuidado con la oración, y ésta dejó de ser un impedimento para adquirir confianza en sí mismos.» – Que difícil que es lograr que la herramienta no se transforme en el fin, mas difícil es dirigir nuestras oraciones hacia el interior de nuestro ser «donde también esta Dios». Es mucho mas fácil mirar hacia arriba que mirar hacia a nuestro corazón.

 

Las Campanas del Templo

El templo había estado sobre una isla, dos millas mar adentro. Tenía un millar de campanas. Grandes y pequeñas campanas, labradas por los mejores artesanos del mundo. Cuando soplaba el viento o arreciaba la tormenta, todas las campanas del templo repicaban al unísono, produciendo una sinfonía que arrebataba a cuantos la escuchaban.

Pero, al cabo de los siglos, la isla se había hundido en el mar y, con ella, el templo y sus campanas. Una antigua tradición afirmaba que las campanas seguían repicando sin cesar y que cualquiera que escuchara atentamente podría oírlas.

Movido por esta tradición, un joven recorrió miles de millas, decidido a escuchar aquellas campanas. Estuvo sentado durante días en la orilla, frente al lugar en el que en otro tiempo se había alzado el templo, y escuchó con toda atención.

Pero lo único que oía era el ruido de las olas al romper contra la orilla. Hizo todos los esfuerzos posibles por alejar de sí el ruido de las olas, al objeto de poder oír las campanas. Pero todo fue en vano; el ruido del mar parecía inundar el universo.

Persistió en su empeño durante semanas. Cuando le invadió el desaliento, tuvo ocasión de escuchar a los sabios de la aldea, que hablaban con unción de la leyenda de las campanas del templo y de quienes las habían oído y certificaban lo fundado de la leyenda. Su corazón ardía en llamas al escuchar aquellas palabras… para retornar al desaliento cuando, tras nuevas semanas de esfuerzo, no obtuvo ningún resultado. Por fin decidió desistir de su intento. Tal vez él no estaba destinado a ser uno de aquellos seres afortunados a quienes les era dado oír las campanas. O tal vez no fuera cierta la leyenda. Regresaría a su casa y reconocería su fracaso. Era su último día en el lugar y decidió acudir una última vez a su observatorio, para decir adios al mar, al cielo, al viento y a los cocoteros.

Se tendió en la arena, contemplando el cielo y escuchando el sonido del mar. Aquel día no opuso resistencia a dicho sonido, sino que, por el contrario, se entregó a él y descubrió que el bramido de las olas era un sonido realmente dulce y agradable. Pronto quedó tan absorto en aquel sonido que apenas era consciente de sí mismo. Tan profundo era el silencio que producía en su corazón…

¡Y en medio de aquel silencio lo oyó! El tañido de una campanilla, seguido por el de otra, y otra, y otra… Y en seguida todas y cada una de las mil campanas del templo repicaban en una gloriosa armonía, y su corazón se vio transportado de asombro y alegría.

Anthony de Melo

 

Para reflexionar (Don de Sabiduría):

Muchas veces se confunde el don de la sabiduría con el conocimiento de cosas, con lo científico, con el saber. Sin embargo, la sabiduría es otra cosa. Todos tenemos experiencias de conocer a personas sabias que no han realizado grandes estudios. ¿Cómo se obtiene el don de la sabiduría? Al decir que es un don, queda claro que es un regalo. Muchas veces recibimos regalos que no utilizamos, que dejamos olvidados en algún rincón de la casa. Esto mismo nos puede pasar con los dones del Espíritu Santo. Para hacerlos crecer dentro nuestro, para hacerlos germinar y que no queden como semillas, es necesario una acción de parte del hombre. En este caso, el hombre tiene que estar dispuesto a gustar de la vida, de Dios. Ser capaz de desprenderse de todo para dejarse llenar por Dios, disfrutándolo.

El don de la sabiduría crece en el corazón más que en la mente

 

 

Origen del Tài jí quán (太極拳)

El Tài jí quán (太極拳) es un arte marcial tradicional chino cuyos origenes son dificiles de establecer con precisión ya que muchos de sus movimientos estan basados en tradicionales ejercicios Taoistas.

Zhāng Sān Fēng (張三丰)es considerado fundador legendario de las artes marciales internas y por tanto también del Tài jí quán (太極拳) suele considerarse al monje taoista e inmortal Zhang Sanfeng, que según se afirma vivió entre los siglos X y XIV. Sin embargo su existencia histórica no ha sido comprobada.

La leyenda del origen del Tài jí quán (太極拳) atribuida a Zhang Sanfeng es confusa ya que se dice que sueña u observa  la lucha entre una serpiente y una grulla blanca.

Los monjes taoistas y representantes de las artes marciales contemporáneas en los montes Wudang sostienen que las artes marciales internas (y con ellas también el Taijiquan) se han conservado, desarrollado y hecho tradición desde los tiempos de Zhang Sanfeng en los monasterios taoistas de los montes Wudang. Se agrega que hasta hace poco rara vez habrían sido transmitidos a extraños. Así, en el siglo XVII, el monje viajero del Wudang, Wang Zongyue (王宗岳), habría enseñado su arte marcial en la aldea de Chenjiagou después de que se lo hubieran solicitado, produciéndose así la fundación del estilo Chen.

A mediados del siglo XVII en la aldea de Chenjiagou ( 陳家溝) apareció un nuevo estilo de boxeo. De acuerdo a la tradición de la familia Chen, este estilo fue desarrollado por el general Chen Wangting (陈王庭, 1600−1680) en base a sus conocimientos de las artes marciales de la época.La historia cuenta que los movimientos fueron transmitidos a Chen Wanting por el monje del Wudang, Wang Zongyue (宗岳).

Chen Wangting (陈王庭) transmite su estilo a (1771–1853) Chén Chángxīng (陳長興), su hijo. La historia cuenta que un sirviente de la familia relegado solamente a tareas de la servidumbre observaba a escondidas las tecnicas y movimientos realizados por Chén Chángxīng. Primeramente los movimientos estaban prohibidos para alumnos de castas inferiores y que no pertenezcan a la familia. Tras la insistencia y afan en la practica demostrado por este sirviente Chén Chángxīng  aceptó a Yang Luchan (楊露禪) (1799–1872) como alumno en el círculo interno de la familia.

Yang Luchan desarrolló luego lo aprendido, transformándose así en el fundador del Estilo Yang.

Entre los años 1795–1868 Chen Qingping (陳清苹) también fuera de la familia, le enseñó a Wu Yuxiang ( 武禹襄) (1812–1880), fundador del Estilo Wu.

Con lo anteriormente expuesto quedan formado los 5 estilos tradicionales de Tài jí quán (太極拳)

Estilo Chen (陳氏)

  •  La pequeña familia Xiaojia (小架)
  •  La gran familia Dajia (mediados del siglo XVII).

Estilo Yang – Yáng shì (楊氏)

Estilo Wu/Hao – wǔ(/hǎo)shì (武(/郝)氏)

Estilo Wu – Wú Shì (吳氏)

Estilo Sun (孫氏) según Sūn Lù táng  (孫祿堂)

El Tài jí quán (太極拳) es considerado un arte marcial interno Nèi jiā quán (內家拳) para la lucha cuerpo a cuerpo, ya sea armada o desarmada.

En tiempos más recientes se lo considera cada vez más como un sistema general de kinesiología o de gimnasia, que por una parte sería muy provechoso para la salud, mientras que por otro lado podría servir al desarrollo de la personalidad y la meditación. Aqui es donde comienza la degradacion de los efectos del Tài jí quán (太極拳) ya que la omisión u olvido de los principios marciales impiden el optimo desarrollo de los beneficios que brindan sus técnicas. Nunca se debe perder la visión integral de los ejercicios ya que cada movimiento lleva consigo una intención (ataque, defensa, espera) la que empuja directa o indirectamente la energía o induce a nuestro cerebro activar distintas capacidades de nuestro organismo para tales fines. Es así que la concentración únicamente en los ejercicios y el olvido de su aplicación marcial hacen pobres los resultados para la salud.

Tai Ji Quan

El adorador del Dragón

El adorador del Dragon

La gran afición del aristócrata Ye venía probablemente de su nacimiento. Según el zodiaco chino, vino al mundo cuando reinaba el signo mas fuerte de los doce animales que conforman el horóscopo chino. No solo nació en el año del Dragón, sino, curiosamente, también con el ascendente de ese animal mitológico. Adoraba ese signo legendario como algo propio de su esencia existencial. Los techos de su residencia se remataban con dragones tallados. Todos los muebles de la casa estaban decorados con imágenes de ese animal omnipotente. Su fabulosa colección de figuras de dragón eran indudablemente la mejor de todo el imperio. Y como si la profusa presencia del animal en su casa no fuera suficiente, adorno todas las prendas con bordados o estampaciones de dragón, se caso con una mujer del mismo signo, doce años mas joven que él, eligió la servidumbre únicamente entre doncellas nacidas con el mismo signo de su preferencia. Dragón, dragón, todo dragón.

Cuando el rey Dragón, que vivía en el cielo, enteró de la gran afición, conmovido y agradecido, descendió a la Tierra para visitarlo. Entró en el salón y lo encontró disfrutando de una preciosa pintura titulada “Nueve Dragones entre nubes”. Pero cuando sintió la presencia de algo raro en su casa, por el vaho helado y magnético que exhalaba el animal todopoderoso, se puso pálido. Su terror creció desmesuradamente cuando vio de soslayo las escamas de un cuerpo ondulante y escarchado. Se desmayó bañado en sudor frío.

El rey Dragón se desilusionó:          -¡Con que sólo te gustaba la representación de mi especie! Cuando ves al dragón de verdad, te mueres de pánico.