Hui Ke Busca el Camino

Se dice que durante la dinastía Wei del Norte, Bajo mando del emperador Xiao Ming, una madre y su hijo vivían en un lugar llamado Wuzhiling. El nombre del hijo era Ji Guang, cuando niño era enfermizo, delgado y débil, y aún cuando tenía veinticinco años todavía no era lo suficientemente fuerte para acarrear dos cubetas de agua en un palo sobre los hombros. Como su familia era demasiado pobre para buscar tratamiento en un hospital sus vecinos le dijeron a Ji Guang que fuera al monasterio “Caballo Blanco” en Luogang y que se uniera a los monjes.

Ji Guang hizo lo sugerido por sus mayores y fue a Luoyang. Sin embargo, cuando los maestros ahí vieron su cara demacrada y pálida y sus huesos que eran delgados y quebradizos, nadie lo tomaría como discípulo. Entonces fue cuando uno de los mojes de bajo rango del monasterio “Caballo Blanco” sugirió que Ji Guang fuera al monasterio Shaolin, al pie de la montaña Song, diciéndole que un monje Indio de nombre Da Mo, acababa de llegar ahí. A parte de ser capaz de recitar los sutras y de ser bien versado en Budismo, este monje indio aparentemente sabía unos ejercicios de fortalecimiento física, y el monje de bajo nivel le mencionó a Ji Guang que si lo tomaba como su maestro, entonces además de aprenderse los sutras, él podría entrenar y hacerse sano y fuerte.

Después de escuchar lo que el monje de bajo rango tenía que decirle, Ji Guang viajó a Shaolin donde preguntando a los entendidos supo que Da Mo estaba meditando en una cueva dentro del Pico de las cinco animales. Trepó la montaña y vio en el medio de la cueva a Da Mo sentado con las piernas cruzadas, su bata ceremonial puesta sobre los hombros, mirando hacia la pared con los ojos cerrados y sus manos puestas juntas en actitud de meditación. Ji Guang paró en la boca de la cueva por varias horas hasta que Da Mo finalmente emergió.

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Ji Guang examinó al hombre. Era de un poco más de siete pies, con cara larga y quijada ligeramente afilada, larga y abundante cabellera, y barba cerrada. Con grandes arracadas cobrizas colgando de sus oídos, sus ropas arremangadas hasta las rodillas y sus pies descalzos. Afuera Da Mo comenzó a entrenar, estiraba y recogía sus manos, avanzaba y retrocedía; estirando, flexionando y girando su cuerpo. Emitiendo gritos atronadores continuo durante horas y cuando termino actúo como si no se hubiera dado cuenta de la presencia de Ji Guang y se dirigió hacia el interior de la cueva y se sentó en un una cama de madera puesta contra la pared de roca. Ji Guang espero para que Da Mo se sentara y entonces fue dentro de la cueva tras de él. Inclinándose le pidió que le aceptara como su estudiante. “Si puedes moverme de esta cama se enseñaré” contestó Da Mo.

Ji Guang junto valor y prosiguió tomando el brazo de Da Mo con ambas manos y entonces, haciendo uso de todas sus fuerzas, jalo; pero justo como lo había pensado, el hombre parecía estar clavado a la cama. No se movió ni un centímetro. Ji Guang dejo caer sus brazos. Da Mo se levantó de la cama y dijo “Yo no enseño a debiluchos; Regresa a tu casa, haz los ejercicios que acabo de hacer y cuando los hayas perfeccionado puedes volver. Si puedes moverme de esta cama, entonces pasaré mi conocimiento a ti.”

Después de regresar a casa Ji Guang entreno por muchas horas cada día, practicando el qigong que había visto practicar a Da Mo. En menos de un año él estaba fuerte y acondicionado, con caderas fuertes y hombros amplios, una clara y resonante voz, y una cara saludable. Durante su entrenamiento él creo un numero de nuevas técnicas incluyendo “exhala cuando ataques”, “inhala cuando recibas”, “gira el cuerpo cuando te muevas”, “gira el puño cuando golpees”, y “puños tan rápidos que no se ven”. Cuando había dominado las técnicas regreso a Shaolin para encontrarse con Da Mo; como la primera vez Da Mo se sentó en la cama de madera y permitió que Ji Guang intentara quitarlo de ahí. Juntando todo su qi, Ji Guang Tomó el collar hecho de huesos de Da Mo con una mano y con la otra violentamente golpeó la cabecera de la cama, mientras gritaba con toda su voz.

Sorprendido, derrepende Da Mo, se encontró fuera de la cama, en la cual Ji Guang se subió y se echo en su lugar.

Da Mo estaba furioso, pensando “Que hombre tan descarado!” levantó su enorme puño y lo lanzó hacia Ji Guang, mientras él atacaba, Ji Guang juntó su fuerza, se inclino hacia la orilla de la cama, y tomando los soportes los arrancó por debajo de él. Mientras la cama colapsaba él calló con ésta y el puño de Da Mo pasó sin peligro sobre su cabeza. Sin decir una palabra Da Mo recogió del suelo a Ji Guang y le asintió una vez.

Justo entonces una bandada de cuervos aterrizo en el árbol de peras de afuera de la cueva, y graznando alegremente empezaron a picar las peras. Da Mo le dijo a Ji Guang “Ve y deshazte de ellos” Ji Guang caminó hacia el árbol, agitó las manos y gritó. Asustados, la bandada de cuervos graznó y voló fuera del árbol. Sin embargo, cuando Ji Guang regreso a la cueva, los cuervos dieron la vuelta y se volvieron a posar en el árbol. Ante esto Da Mo no abandonó la cueva. Él simplemente levantó el brazo y agito su mano hacia fuera varias veces causando que un viento frío soplara de la cueva hacia el árbol de peras, asustando a los cuervos para que no regresaran.

Cuando Ji Guang iba a hablar Da Mo fríamente le dijo, “Regresa a tu casa y entrena. Cuando puedas hacer ‘El puño golpeador acarrea viento’ y ‘Pies como un dragón volador’ puedes volver.

Sin emitir un sonido Ji Guang dio la vuelta y se fue. Después de regresar a casa refinó continuamente su técnica de ‘El puño golpeador acarrea viento’ y también encontró varios maestros que le enseñaran nuevas técnicas. Durante el periodo de un año, mientras practicaba técnicas de salto, lentamente descubrió esto: “Cerca del oponente tan ágil como el viento”, “Si pierdes una oportunidad, regresa rápidamente”, “Un ataque debe ser como la punta de un cuchillo”, “Avanza tan poco sea posible”, “Exhala para golpear con fuerza”, “Grita para sorprender a tu oponente”, “Se tan misteriosos como un dragón de inundación” y “La victoria depende de la velocidad”. Cuando hubo aprendido estas cosas fue otra vez con Da Mo, quien había bajado de la cueva al monasterio para practicar El Budismo.

Cuando llegó a Shaolin Ji Guang encontró a Da Mo. Como reverencia de bienvenida dos gorriones volaron dentro del recinto y se posaron en la parte superior del salón. El cual llenaron de un constante y molesto piar. Da Mo estaba a punto de ondear su mano cuando Ji Guang salto en el aire y tomo a los gorriones en sus manos. Feliz, Da Mo asintió dos veces y apuntando dijo, “Está bien parate ahí y espera un momento, y entonces te enseñaré.”

Los ojos de Ji Guang siguieron la dirección indicada y vió un antiguo pino que crecía en frente del salón. Camino a fuera donde el árbol y comenzó su vigilia.

Era un crudo invierno y en ese día el cielo estaba negro y amenazador, y una fina nevada caía del cielo. Ji Guang no había pasado de pie mucho tiempo cuando el viento comenzó a soplar desde el norte trayendo con cada soplido hojuelas de nieve hasta que al tierra y el cielo estaban como cubiertos por una manta blanca. Espero y las horas pasaron, sus pies y manos se enfriaban. Finalmente, como Da Mo no salía, junto su qi y comenzó a entrenar. Entreno por todo un día pero Da Mo seguía sin salir del recinto.

En el segundo día Ji Guang mantenía su concentración y continuaba practicando. La nieve ya llegaba a la altura de sus rodillas, pero como Da Mo no salía él continuo la práctica hasta bien entrado el tercer día.

Los Edificios, los árboles, el suelo, todo estaba cubierto de hielo. Sólo el lugar donde estaba practicando, del tamaño de una vaca echada, estaba limpio de nieve.

En las ramas del viejo pino sobre la cabeza de Ji Guang se había acumulado una enorme masa de nieve. De repente, por el viento, con un fuerte crack se rompió y se abalanzó hacia abajo. Ji Guang simplemente se hizo a un lado y cachó la nieve en sus brazos. Estaba ansioso y frustrado por haber esperado por tanto tiempo, entonces con un potente tiro mandó la bola de hielo al salón. Se estrelló con un arco y se rompió, los fragmentos cayendo alrededor de Da Mo, sacándolo de su meditación. Agitado, se levantó rápidamente y salió a ver a Ji Guang parado en medio de la nieve, todavía esperando por él.

Caminando hacia Ji Guang, Da Mo vio el largo espacio sin nieve y no pudo evitar sorprenderse. Después de arreglarse las ropas asintió tres veces y dijo, “Te concedo el nombre religioso de Hui Ke. Desde hoy tu serás mi primer discípulo en el monasterio Shaolin”.

Hoy el monasterio Shaolin tienen un pabellón llamado “El pabellón de parado bajo la nieve”, se encuentra construido en el lugar donde Ji Guang Esperó a Da Mo. Aún ahora, entre los monjes de Shaolin, Ji Guang es conocido como Hui Ke de la segunda generación.

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