Enseñanza

DE QUE ME SIRVE HACER SI NO LO SE ENSEÑAR

 Es una frase que resume un poco algunas cuestiones de la enseñanza. En educación existe una polémica que plantea si un docente puede enseñar algo que el mismo no puede hacer. Por ejemplo si alguien a cargo de un grupo puede enseñar que fumar es perjudicial para la salud siendo fumador.

El docente como guía de personas es un referente. Toda actividad, cual sea, posee un modelo como si fuera el producto terminado del proceso de aprendizaje. Es por esto que esa imagen de “producto terminado” debe coincidir con la imagen que el docente refleja a sus alumnos.

Claro que el aprendizaje se puede dar de todas formas, pero el proceso puede lentificarse drásticamente o incluso se puede dar un incorrecto aprendizaje que es mucho peor y difícil de revertir.

Como toda polémica hay dos o más opiniones que se oponen. Una de ellas dice la importancia del “poder hacer”.

¿Por que es importante que el docente pueda hacer para poder enseñar?

Existen diversas razones, una de las cuales es el aprendizaje por imitación. En la naturaleza, los animales aprenden a cazar por imitación de los padres, predisposición genética y con el juego. Como animal lo mismo ocurre con el hombre.

Diferente es que un docente enseñe una técnica solo con indicaciones verbales a que si a estas indicaciones se le suma una ejecución del gesto técnico.

Esto llevado al extremo da como resultado un docente que solo se preocupa en que el alumno ejecute y no sepa enseñar las técnicas.

La otra cara de la polémica le quita importancia al “poder hacer”. Argumenta que no es necesario que el docente haga para poder enseñar algo.

Un claro ejemplo de esto es la enseñanza de una técnica. Para explicarlo burdamente yendo a lo más básico, la técnica de un puño recto. El docente puede no ejecutar un puño recto, sea por una lesión o por alguna limitación, sin embargo conoce a la perfección la técnica. Utilizar las piernas, rotar cintura pélvica, rotar cintura escapular, a la vez que se extiende el hombro y codo, golpear con nudillos del 2do y 3er metacarpiano, la otra mano cubre el rostro mientras la cara se esconde detrás del hombro que golpea, sin hiperextender el codo para evitar lesiones, etc. Y el aprendizaje puede darse a la perfección de todas formas.

Sin embargo no se trata de buscar que postura tomar respecto a esta polémica, sino entenderlas para sacar conclusiones. En lo personal pienso que no se trata de poder hacer, sino de alguna vez haberlo hecho. Ya que la vivencia de la ejecución de la técnica da un abanico de aprendizajes que pueden dar a uno pistas de los obstáculos que un alumno puede encontrar durante el proceso de aprendizaje.

El saber enseñar hace que uno mismo aprenda más sobre esa técnica, porque uno no solo tiene el conocimiento del recorrido que hizo para aprenderla, sino que además logra aprender otros posibles caminos de aprendizaje según las infinitas variantes de los alumnos que puedan existir.

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